Cuento de Pinocho

Cuento de pinocho

El Cuento de Pinocho

Había una vez dos carpinteros los cuales llevaban por nombre Antonio y Gepeto y ambos eran muy buenos amigos.

Antonio por lo regular hacia muebles, Gepeto se dedicaba a hacer marionetas para entretener a los niños.

Un día Antonio, haciendo una mesa, se puso a hacerle las patas y una de las maderas que tenía para las patas le empezó a dar la forma y entonces la madera  comenzó a hablar diciéndole:

– “¡Por favor no me pegues, no me pegues, me lastimas!”

Antonio se asustó tanto que aventó la madera la cual dejo de hablar; el siguió trabajando y cuando su amigo Gepeto llegó con él le dijo que estaba busca de una madera para hacer una nueva marioneta.

A Antonio se le hizo fantástico el darle el trozo de madera el cual había hablado y  lo había asustado, entonces le dio la madera a Gepeto y le dijo que esa madera hablaba que tuviera mucho cuidado.

Gepeto le dijo que no tuviera cuidado que el iba a ser una hermosa marioneta y así tendría una más para seguir dando función de títeres.

Gepeto se fue a su taller y comenzó a darle forma de marioneta a la madera:

Le puso un short de color rojo ,una camisa blanca, unos tirantes negros, un sombrero amarillo con una pluma y una nariz que podía meter y sacar.

Pero está madera a la cual le había dado forma de un niño era muy traviesa le encantaba hacerle maldades a Gepeto pues era un viejito que a veces olvidaba donde dejaba las cosas, por eso esa marioneta se aprovechaba.

 Gepeto le enseñó a caminar y lo nombró Pinocho; cuando Pinocho por fin pudo caminar sin ayuda, un día se salió corriendo gritando que le estaban maltratando.

En ese momento pasó un policía el cual le preguntó porque corría tan rápido, Pinocho, que era tan mentiroso, le dijo que el señor que venía detrás del no era nada de el y lo  estaba molestando.

Así la policía alcanzó a Gepeto para preguntarle el por qué estaba siguiendo  a ese pobre niño, por su parte Pinocho burlándose de lo que le pasaba a Gepeto se fue a su casa tranquilamente .

Al llegar a casa Pinocho se dió cuenta que no estaba solo, que había más marionetas, las cuales eran también malportadas y le preguntaron por Gepeto.

Pinocho riéndose les dice se:

-“Se lo llevó la policía pues es un viejo muy malo el cual jamás volverá a casa para hacernos daño y ya no nos hará trabajar a fuerzas.

Las demás marioneta se pusieron muy tristes pues sabían que Gepeto no era mal el siempre los procuraba y los llevaba con los niños a que los admirasen.

Esa tarde Pinocho tenia tanta hambre qué decidió salir a buscar un poco de comida, pero como era un muñeco muy pero muy feo nadie dejaba que se le acercará.

Todos corrían cuando lo veía sólo un niño se le acercó y el pensó que le daría de lo que traía de comer y pues no fue así el niño le aventó un vaso de agua que traía.

Pinocho quedó todo mojado y decidió regresar a su casa; estando allá por más que busco que comer no vió nada, solo se encontró a un pequeño grillo el cual hablaba.

  • El grillo le dice: “¡Hola buenas noches me presento soy Pepe El grillo!”
  • Pinocho le responde: “No me importa quien eres, los animales no hablan así que aléjate de mi
  • Pepe el Grillo le dijo: “¿Sabes niño? Estuvo mal lo que hiciste, Gepeto solo te ha dado cariño y protección”.
  • Pinocho le dice que eso a el no le interesaba y muy enojado le lanzó una piedra al grillo el cual es tan atinado que lo aplasta y cuando se acerca a verlo el ya estaba panza para arriba.

  Pero Pinocho estaba mojado y le estaba dando mucho frío decidió acostarse junto a la estufa.

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A la mañana siguiente Gepeto llegó a casa pues la policía no había podido comprobarle nada.

Al entrar Gepeto a la casa se dio cuenta que había un  olor poco agradable y cuál fue su sorpresa que Pinocho ya no tenía pies el calor de la estufa había terminado con ellos .

Pinocho comenzó a llorar diciendo que ahora jamás iba a ver la calle; Gepeto que era tan bueno y noble le dijo que no se preocupara que el iba a hace otro par de piernas y así podría correr de nuevo.

Pinocho se puso muy contento no sin antes darle las gracias y diciéndole que jamás se iba a portar mal de nuevo que hasta quería ir a la escuela.

A Gepeto eso le causó mucha alegría y aunque no tenía mucho dinero el vendió algunas cosas para poderle comprar sus útiles a Pinocho y mandarlo a la escuela.

Por fin Gepeto logra juntar el dinero para que Pinocho pueda ir a la escuela y cuando el o manda asista la escuela, el primer día muy contento el segundo también y así se fue 15 días a la escuela.

Pero al llegar un lunes por la mañana y el caminando hacia la escuela se da cuenta que hay música y se asoma, ve que hay muchas marionetas, le da tentación.

Pero el sabe que el tiene que ir a la escuela por lo que sigue su camino; por la tarde, cuando va de regreso de la escuela a la casa, vuelve escuchar la música y se da cuenta que son las marionetas que la están pasando bien.

Así que decide vender sus cosas de la escuela para poder comprar una entrada a la función. Cuando está adentro todo se sorprenden pues no es un niño de carne y hueso sino de madera.

Entonces una de las marionetas le avisa al titiritero qué hay alguien que se aparece tanto ellos y que los podría seguir haciendo ganar dinero.

El titiritero se acercó a Pinocho y con engaños lo llevó hasta donde está el traga fuegos el cual le dijo que le van a dar muchos dulces si se queda con ellos.

Pinocho sabía que no lo podía hacer así que trató de escapar; el traga fuegos lo sigue y le dice que si no se detenía le aventaría fuego y lo quemaría.

A Pinocho esto le causa tanto miedo que llorando se arrodilló frente al traga fuegos y le dijo que no le hiciera nada, que su papá era un viejito que apenas si tenía para comer.

Y que si estaba ahí era por qué quería saber cómo era una función de títeres y su papá jamás lo iba a poder llevar.

El traga fuegos se conmovió tanto al escuchar la historia de Pinocho que le dijo que se fuera no sin antes darle 10 monedas de oro .

Pinocho salió de aquel lugar alegre pues ahora tenía las monedas de oro; cuando iba camino a casa, se encontró con un lobo el cual se acercó a el y le dijo que sí lo podía acompañar hasta su casa.

Pinocho le respondió que sí pero en el camino le iba platicando que había entrado a ver a las marionetas y que su papá y él eran pobres que no tenía para comer y les regalaron 10 monedas de oro.

El lobo, que era tan ambicioso, le dijo que el conocía un lugar donde podían ir a guardar esos monedas y después de unos días iba a crecer un árbol lleno de monedas de oro.

Esto hizo que Pinocho comenzara a hacer avaricioso, pues quería muchísimas monedas más y no pensaba ayudarle a Gepeto sino que era para irse de su lado.

Pues decía que lo trataba muy mal y que ya no quería vivir, así que el lobo lo condujo por algunos caminos un poco largos.

Pero Pinocho iba muy contento y en su camino se encontraron con un lugar donde vendían sodas y hamburguesas.

El lobo le dijo a Pinocho que entrarán que no pasaría nada, pues sólo si van a tomar una sodas y una hamburguesa porque ya hacia hambre dijo el lobo.

Pinocho, que siempre había padecido hambre con Gepeto, no lo dudó y entró a ese lugar junto con el lobo pidieron refrescos,  hamburguesas, papas helado, pasteles y muchas cosas más hasta que quedaron muy satisfechos.

Después de esto el lobo le dijo a Pinocho que iría al baño y no fue así; el escapó y dejó que Pinocho pagase todo lo que se habían comido.

Pinocho pagó con una de sus monedas de oro que le habían dado y como ya era muy noche y no sabía en donde estaba decidió quedarse afuera de ese lugar.

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Al día siguiente regresó a casa pues sabía que Gepeto lo iba a estar buscando pero entre sueños escucho la voz de Pepe grillo que le decía:

“Pinocho sabes que lo que estás haciendo está muy mal, tu padre Gepeto  está muy preocupado pues no sabe de ti, piensa que alguien te ha robado”.

Pinocho despertó algo espantado pero sin importarle siguió su camino para encontrar ese lugar donde pondría sus monedas y pronto saldría un árbol con muchas más.

El lobo estaba siguiendo muy de cerca pues sabía que traía las monedas; el lobo se disfrazó de un lindo perrito el cual se acercó a Pinocho y le preguntó que a donde iba.

Pinocho le dijo que sí conocía el lugar donde se sembraban monedas y después salío a un árbol que le daba muchísimas.

Más el astuto lobo le dijo que sí que lo podía llevar pero que antes le tenía que dar una moneda Pinocho le dijo que no tenía nada que sólo quería conocer el lugar.

Le dijo que estaba bien que lo llevaría, pero cuál fue la sorpresa de Pinocho que el lobo lo comenzó a morder para poderle quitar sus monedas como no encontraba las monedas el lobo decidió aventarlo por dónde pasaba un tren.

En ese momento apareció una niña de cabellos rosas y unas alas muy blancas la cual en realidad era una hada quien ayudó a Pinocho a regresar a casa  con bien.

Cuando el Hada dejó a Pinocho sobre la mesa de trabajo de Gepeto, apareció Pepe el grillo y le dijo que ese no, que era muy  mentiroso, desobediente y burlista con su papá que no debía ayudarlos.

El Hada, que era tan buena, le dijo que no era así que ese niño iba a cambiar en cuanto despertase.

Cuando Pinocho despierta preguntó: “¿Quién eres tú?”

  • “Soy tu Hada y te salve del peligro, pero quiero que me platiques ¿donde estás las monedas que te dió el traga fuegos?”
  • Pinocho que era tan mentiroso dijo: “¡a mi nadie me dio  monedas!
  • El Hada le pregunta: “¿Quién te las quito? O ¿Dónde las dejaste?”
  • Pinocho decía que el no tenía las monedas

Pero… ¿Qué creen?  Cada que el decía una mentira su nariz crecía poco a poco en forma puntiaguda, hasta que esa nariz se hizo tan, pero tan grande que se clavo en una de las paredes.

Pero a Pinocho no le importaba y seguía negando tener monedas de oro, su Hada le dijo que si el seguía mintiendo, esa nariz crecería más por qué ella le había dado ese poder.

Para que el dijera una mentira y así que le dió otra oportunidad y regresó tu nariz a su normalidad.

Pero, ¿sabes? Tú papá se dará cuenta que estás mintiendo pues tú nariz crecerá, Pinocho por un momento se veía arrepentido pero volvió a salir en busca del Bosque Mágico.

Pasaron varios días y el no lo encontraba hasta que un zorro se apareció en su camino y le dijo que el si conocía el Bosque Mágico que lo llevaría a enterrar sus monedas.

Pinocho se puso muy contento pues es lo que quería desde hace mucho tiempo, así que feliz caminó al lado del zorro, llegaron al supuesto Bosque Mágico.

Pinocho enterró sus monedas y se fué a casa pensando que cuando regresara ya habría un árbol de monedas de oro, pero el zorro que sabía que eso jamás pasaría decidió ir por las monedas y robarlas.

Cuando Pinocho regresó a buscar el árbol este no había crecido, escarbó para sacar las monedas y no encontró nada por lo que se puso a llorar desconsolado.

En ese momento pasó un cirquero junto a él y le pregunto que qué le pasaba, él le contó su historia y el cirquero lo invitó a que fuera con el a una función para que se alegrara un poco.

Pinocho aceptó y se fué con él; cuando llegaron al circo, se encontraron con algunas marionetas las cuales le preguntaron que si el también era marioneta.

Pero Pinocho le dijo que no y su nariz comenzó a crecer, pues sabía que estaba diciendo mentiras.

El cirquero se da cuenta de esa habilidad de Pinocho así que decidió encerrarlo en una jaula para poderlo llevar con el y mostrarlo al mundo.

A Pinocho le dió miedo pero ya no pudo hacer más, así que el circo se fue de ese lugar y Pinocho junto con él.

Gepeto comenzó a buscar a su hijo pues llevaba días sin regresar a casa, se le apareció Pepe el grillo y le dijo que ya no se preocupara más por él, que Pinocho jamás lo quiso.

Y dijo que ya era hora de crear una marioneta nueva y seguir llevándole alegría a los niños, Gepeto se puso triste pues quería mucho a Pinocho pero pasaron algunos días y el se recuperó y comenzó a trabajar haciendo más marionetas.

Pinocho mientras tanto era la burla de las marionetas del circo y de la gente pues cada que le preguntaban:

“¿Eres una marioneta? El respondío que no y su nariz creció rápidamente, su Hada va hasta donde él y le dice que su papá estaba muy enfermo y no hubo quien lo cuidara.

Pero que si él le prometía ya no decir mentiras y ser bueno con Gepeto, ella lo sacaría de esa jaula y lo llevaría con él.

Pinocho aceptó el reto y una vez estando frente a su papá le pidió perdón y le dijo que se cuidara de el, y así fué

El cuidaba de él y el Hada al ver que estaba siendo un buen niño una noche con su varita mágica lo convirtió en un niño de carne y hueso.

Su casa se volvió más bonita y Gepeto recuperó su salud, al despertar y sentirse diferente Pinocho se miró al espejo y vió que ya era de carne y hueso por lo que fué abrazar a su papá.

Pinocho le dijo que desde ese  momento  le ayudaría a trabajar y así fue como Gepeto y Pinocho vivieron felices para siempre.

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