El flautista de Hamelin

El flautista de Hamelin

Conoce el cuento de El flautista de Hamelin

El día de hoy te contaré el cuento de El flautista de Hamelin, una historia que nos ayudará a entender el valor de la honestidad.

Está historia  se desarrolla en la ciudad de Alemania, en un pueblito llamado Hamelin, el cual estaba muy cerca de un río.

La gente que vivía ahí era muy honesta aunque el pueblo era muy pobre, sus casas eran muy pequeñas.

Pero con el paso del tiempo el pueblito fue visitado por más gente y la gente que ahí vivía pudo construir casas más grandes, la ciudad se hizo rica y prospera.

Un día ocurrió algo que jamás se habían imaginado: el pueblito se llenó de ratones, claro la gente sabía que siempre habían tenido ratones pero los gatos del pueblo siempre los cazaban para poder comer grandes manjares.

Esta vez era diferente casa día de reproducían más rápido, hasta que llegó el momento de que los ratones se empezaron a meter a las tiendas comiéndose todo lo en ellas habían.

Una mañana el tendero de aquel pueblo se dio cuenta que su local estaba vacío ya no tenía manzanas, peras ni piñas tampoco tenía pan ni jitomates.

  • El tendero exclamó “los ratones han acabado con mi negocio”.
El flautista de Hamelin

Mientras tanto en la granja del pueblo, lloraban por qué también los ratones habían echo de las suyas ahí se comieron el maíz y todo el alimento de los animales que ahí vivían.

Y así siguieron los ratones por todas las casas comiéndose toda la comida de aquella gente, cuando ya no tenían que comer comenzaron con la madera y la ropa de aquel pueblito.

Los habitantes ya estaban muy desesperados  ya no había veneno que pudiera con aquellos ratones.

Un día se juntaron todos los habitantes de aquel pueblo para platicar lo que iban a hacer respecto a los ratones que ya habían invadido su pueblo , sabían que con veneno ya no contaban y se estaban quedando sin alimento.

En ese momento llego un hombre vestido con un traje color amarillo, un sombrero café con una pluma de lado, unos zapatos muy brillosos , y una flauta color dorada con la cual el sonido era tan  dulce que cualquiera que lo escuchara lo seguía hasta dar con el.

Por lo cual aquel hombre les dijo que el había terminado con escarabajos y murciélagos, por lo que si le permitían el podía hacer que los ratones salieran de su pueblo.

La gente asombrada le dijo que si, que si terminaba con ellos le daban lo que el pidiera, el solo les dijo que quería una casa para poder vivir.

Ellos respondieron que si por lo que se pusieron de acuerdo y acordaron día y hora en el que iban a tocar la flauta.

El flautista llegó al lugar acordado y comenzó a tocar sus dulces melodías, los ratones al escuchar comenzaron a acercarse y a seguirlo hasta que los acercó al río.

En donde empezaron a caer uno a uno los ratones hasta que el último quedó ahogado en el río.

El flautista fue hasta el kiosko del pueblo y les dijo que ya había cumplido con lo que acordaron, que le dijeran cual era su casa.

El flautista de Hamelin

Los del pueblo comenzaron a reírse de él y le dijeron que no tenía casa en ese lugar que se fuera de ahí y jamás regresará, el furioso les dijo que se iban a arrepentir por no cumplir con su palabra.

Ya decepcionado comenzó a caminar por todo el pueblo, pensando que iba a hacer con aquel pueblo que se burló de el, al caer la noche se fue a dormir junto a un árbol en la entrada del pueblo.

Por fin esa noche el pueblo pudo dormir tranquilo, ya que no había ningún raton.

Los habitantes durmieron tan profundo que al amanecer no escucharon sonar la flauta en esta ocasión solo la escuchaban los niños, el flautista recorrió todo el pueblo hasta que los junto a todos.

Después siguió tocando hasta llevarlos a lo más alto de las montañas dónde el tenía una cueva y ahí metió a todos los niños.

Pero el flautista no se dio cuenta que un pequeño niño se había quedado a tras jugando y fue el único que se salvó de entrar a esa cueva.

Mientras tanto en el pueblo ya estaban buscando a los niños desesperadamente, nadie sabía nada de ellos, hasta que llegó al pequeño a contarle lo que había sucedido.

Los habitantes sorprendidos buscaron al flautista para pedirle que regresará a los niños, pero el ya se había ido a otro pueblo.

El flautista de Hamelin

Durante muchos años no se escucharon risas de niños en aquel pueblo. Y los habitantes aprendieron la lección de cumplir con su palabra.

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