El gato con botas

El gato con botas

Conoce el hermoso cuento de El gato con botas

Hoy te contaré el hermoso cuento llamado El gato con botas, una historia que nos enseña que con inteligencia podemos llegar muy lejos.

Personajes: gato , princesa, rey príncipe papá dos hermanos

Había una vez un molinero el cual tenía tres hijos a los cuales les heredo;

Al hijo mayor un molino, al hijo de en medio un asno y al hijo menor un gato.

El menor estaba inconforme pues le había tocado solo un simple gato, el decía que sus hermanos si podían hacer una fortuna, el con su gato también.

Después de comérselo y con su piel hacerse una sandalias no le iba a quedar más que buscar un trabajo sino podría morir de hambre.

El gato al escuchar eso le dijo que le diera la oportunidad de hacerlo rico en unos cuantos días.

Su dueño le dijo que como pude hacerlo ricos si era un simple gato que no tenía ningún otra cosa que hacer más que saltar por el campo y come ratas.

Entonces el gato de propuso que le diera un par de botas y un bolso y pronto sería el dueño de un gran castillo.

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El amo de aquel gato no le daba mucha credibilidad porque pensaba que era un simple gato nada más, pero se puso a pensar que no había visto como era astuto para atrapar una rata o hasta para cazar un gran león.

También recordó como era muy listo para robarse el alimento y como para que no lo atraparan, se hacia el muerto, entonces el amo le dió a su gato un par de botas con las cuales podía andar entre lodo.

El gato con botas

El gato con botas podía trepar y el bolso de tamaño como se lo pidió para que se lo pudiera colgar sobre el cuello.

En cuanto el gato tuvo lo que la había pedido se colgó su bolsa sobre el cuello y se fue directo a un granjero donde había muchos conejos.

El gato con botas puso astutamente sobre su bolsa bastante cereal y se tiró al suelo para que pensaran que estaba muerto para que así todos los conejos  se acercaran.

 Y así fue los conejos se fueron dando cuenta y se acercaron y cuando menos lo pensaron el gato  jalo el lazo de su bolsa  y quedó atrapado un conejo.

Cuando ya lo tenía en su poder lo llevo al palacio donde pidió hablar con el rey, lo llevaron hasta donde estaba y haciendo una reverencia se dirigió a el diciendo mi estimado rey.

Aquí le traigo este conejo se lo envía  mi señor el Marqués  de Cárabas (así es como el gato le puso a su amo para que empezará aquel pueblo a saber de él).

El rey le dijo: “Dile a tu amo que muchas gracias, estoy agradecido con este regalo que me ha enviado”.

Después El gato con botas se fué a un granero donde había muchas gallinas, de nuevo cargo su bolsa de granos y se tiró al suelo hasta que se acercaron las gallinas, el tiro del cordón de su bolsa y se llevó dos gallinas.

Llegó de nuevo hasta la puerta del palacio y se los entrego al rey indicándole que su amo el  Marqués de Carabás se las enviaba.

El rey de aquel palacio le volvió a agradece por tan magnífico detalle y en esta ocasión hasta una propina le dio El gato con botas.

El astuto gato con botas siguió haciendo ese tipo de regalos al rey durante tres meses, el rey estaba tan agradecido que le pidió conocer a su amo.

El gato con botas estuvo investigando todo sobre el rey y descubrió que tenía un hermosa hija a la cual le estaba buscando y apuesto príncipe para casarlos.

Entre sus investigaciones se dio cuenta que un día saldrían a dar un paseo por los alrededores entonces el gato le pidió a su amo que lo acompañará.

Gato: “amo, si sigues mis sabios consejos, pronto estarás viviendo en ese castillo” y señaló que estaba al final de aquel pueblo.

Su amo le dijo que seguiría sus indicaciones.

Y así fue, El gato con botas le pidió que se fuera a bañar en el río, mientras el amo lo hacía, el gato se deshizo de la ropa de su amo, en ese momento pasaba el rey en su carruaje.

  • El gato con botas comenzó a gritar auxilió, auxilió se han robado la ropa de mi amo el Marqués de Carabás.

El rey que ya conocía al gordo pidió pararan el carruaje y mando a sus sirvientes a traerle el mejor traje que tuviera en su ropero.

En cuanto se lo trajeron el gato ayudo a vestir a su amo y le dijo al rey que muchas gracias que en cuanto llegarán a su castillo se lo devolverían.

El rey en gratitud a todo lo que el Marqués de Carabás le había regalado le pidió los acompañará en su paseó.

En cuanto el apuesto príncipe subió la hija del rey quedó enamorada de él. Así se fueron al recorrido, pero como siempre el astuto gato iba delante de ellos.

Al llegar a un lugar donde estaban cercando unas tierras El gato con botas les pidió a los trabajadores que cuando pasara el rey y les preguntara de quién son estás tierras.

Ellos tenían que responder del Marques de Carabás y si no lo hacían iba a destruir su cerca.

Al pasar el rey y preguntar de quién son estás tierras que están cercando , los trabajadores contestaron del Marques de Carabás.

Así siguieron con su paseo. El gato con botas siempre iba  un paso a delante de ellos.

Cuando el gato llegó al  los sembradíos les dijo que cuando pasara el rey por ahí y les preguntara de quién eran los sembradíos ellos tenían que contestar que del Marques de Carabás, si no lo hacían el se iba a comer todo lo que estaba sembrado.

– Al pasar el rey preguntó: “¿de quién son los sembradíos?”

– Los trabajadores contestaron el coro: “del Marqués de Carabás”.

Así mismo siguieron con el recorrido hasta llegar a los graneros. Claro el astuto gato ya había pasado a amenazar a los trabajadores, así que cuando el rey pregunto ¿De quién son estos graneros?

El gato con botas

La respuesta fue: “del Marques de Carabás”.

Mientras tanto El gato con botas se adelantó al castillo que estaba en medio del bosque; en aquel castillo habitaba un ogro el cual se podía convertir en lo que el quisiera.

El gato pidió hablar con el mencionando que le tenía un regalo que le había enviado el Marqués de Carabás, el ogro accedió a verlo, el regalo que le llevaba era una bolsa llena de granos de elote.

El ogro le dijo que el no quería eso que a él le sobraban los granos ya que en su granero tenía toneladas de ellos.

El gato con botas, como era tan astuto, le comenzó a hacer la plática y le dijo que sí era verdad que el se podía convertir en lo que el quisiera.

El presumido ogro le dijo que sí que si quería le podría mostrar, y así el ogro comenzó a convertirse; primero fue una mosca, después un murciélago, luego un león el cual le dió miedo al gato y trepo al techo.

Después fue un inocente caracol y El gato con botas, al saber que se estaba acercar su amo, le pidió se convirtiese en un ratón el ogro no dudo en hacerlo y ¡Pum!

El gato con botas de un zarpazo lo tomó entre sus garras y a su hocico se lo llevó tragándoselo para así desaparecerlo, en cuanto terminó con el ratón se limpio los bigotes.

Y salió a anunciar que desde ese momento el único amo que tendrían sería el Marqués de Carabás, y que si no lo obedecían el se los iba a comer.

En cuanto se acercaron los peones les hicieron carabanas y les dijeron que estaban en el reino del Marques de Carabás, el rey quedó sorprendido por tanta riqueza del Marqués, no dudo en bajar y conocer el castillo.

De tal modo que el Marqués ayudó a bajar a la princesa, la tomó de la mano y la llevó a conocer el castillo.

En aquel lugar estaba preparada una fiesta con un gran manjar de comida y vino del mejor de la región, esa fiesta la había organizado aquel ogro por su cumpleaños.

El rey degustó de todos los vinos tal llegar a las sexta copa, se dió cuenta que su hija estaba enamorada del Marqués.

Por lo que le dijo a ella que si quería quedarse con el Marqués de Carabás el no se iba a interponer ya que era un joven muy apuesto y con muchas riquezas.

Así que el rey hizo sonar su copa y pidió la palabra, para decirle al Marqués que si quería se podía casar con su hermosa hija, el Marqués de Carabás no dudo y acepto la propuesta del rey.

Así que al día siguiente con ayuda de El gato con botas organizo la mejor de las bodas de la región.

El gato con botas

El gato con botas llegó a ser de él un gran señor el cual todos respetaban y le rendían tributo llevándole grandes manjares así que jamás tuvo que volver a robar comida ni a mentir.

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