El viaje de la princesa

El viaje de la princesa

Conoce el cuento de El viaje de la princesa

Hoy te contaré el cuento de El viaje de la princesa, un hermosa historia que nos hace reflexionar acerca de lo importante es valorar a las personas.

La historia comienza en un pueblo pequeño, cuyo nombre ni siquiera recuerdo, en donde vivía una princesa con mal carácter.

Todos los del pueblo sabían que era grosera, antipática, y siempre trataba mal a todo el que se le acercara.

Se portaba mal con la servidumbre y con los súbditos. A veces, incluso llegaba a ser grosera con su padre, el rey de aquel pueblo.

El rey la consentía demasiado, le daba absolutamente todo lo que ella pedía. Él sólo buscaba que su hija fuera feliz.

Y sabiendo esto, la princesa siempre quería lo mejor de todo. Quería los mejores vestidos, el mejor maquillaje, y todo lo que le gustaba, aunque días después ya no hiciera caso a estos regalos.

Como era la única heredera de este pobre monarca, siempre le compraban todo lo que ella quería. Tenía tantos caballos que ya no cabían en su establo, pero esto no le importaba, seguía pidiendo más.

A pesar de ser tan mala persona, tenía muchos amigos. Siempre pasaban muchas horas platicando de los lujos que tenían, y comparaban quién tenía el castillo más grande, quién compraba más ropa, cuál caballo valía más.

Pero un día, el destino de la princesa dio un giro radical. Desafortunadamente, su padre vivía muy estresado, así que un día falleció de un infarto.

La princesa era aún muy joven para tomar la posesión de la corona, así que le fue entregada al hermano de su padre, mientras ella llegaba a la edad necesaria.

El viaje de la princesa

Él sabía que era una niña muy consentida, así que la llevó a vivir a tierras muy lejanas, en donde la dejó con un solo caballo y un solo vestido. Intentó contactar a sus amigos, pero todos la rechazaban, pues ya no tenía nada.

Por primera vez se sintió tan triste que se puso a llorar. Su padre la había dejado sola, no tenía a nadie que la cuidara y había perdido todos los regalos de su padre.

Cuando terminó de llorar, sintió hambre y decidió caminar hasta encontrar qué hacer para resolver tan horrible situación. Caminó por muchos lugares, recorrió caminos largos, pero no encontraba cómo resolver sus problemas.

Hasta que en un momento, se desmayó por el cansancio y el hambre. Un joven campesino que pasaba por ahí, la vio a lo lejos, y en cuanto la princesa cayó al suelo, este corrió a ver si podía ayudarla en algo.

Con ayuda del caballo, la llevó a su casa, y junto a su familia, esperaron a que despertara. Cando al fin recuperó la conciencia, le ofrecieron comida.

Aunque no eran los manjares que le daban sus sirvientes en el castillo, los comió con gusto, pues nunca había tenido tanta hambre en su vida. Sentía que había sido el platillo más delicioso que había comido en la vida.

Comenzó a vivir con ellos, hasta que se acostumbró a este modo de vida, y a apreciar lo que tenía. Trabajó arduamente para conseguir lo poco que tenía, y eso hacía que valorara cada cosa el triple.

Pero nunca pudo contarle a esta familia que era una princesa, porque sabía que la tratarían diferente, así que para ellos siempre fue una simple muchacha que se había perdido y necesitaba ayuda.

El viaje de la princesa

Aprendió que todos los lujos que tenía no eran importantes, ni la belleza. Lo que más importaba era cómo se comportaban las personas y como eran por dentro.

Muchas semanas después, escuchó que su tío ya no reinaba, y que todo el pueblo la estaba buscando desesperadamente. Así que tenía que tomar una difícil decisión: continuar en el campo con sus nuevos amigos o volver a su reino.

Ella decidió asumir su responsabilidad, y le contó a la familia su verdadero origen. Cuando llegó a su castillo, lo primero que debía hacer era ayudar a los pobladores, ya que su tío los había dejado en la ruina.

Todos agradecían mucho su nueva forma de ser. Pero la princesa no estaba feliz, ya que extrañaba la tranquilidad del campo.

Justo cuando pensaba que no los volvería a ver, los jóvenes se aparecieron en el castillo. La princesa decidió que vivirían en el reino.

Desde ahí, todo mejoró: a pesar de extrañar a su padre, sabía que todo su gran viaje había valido la pena.

Y por muchos años reinó con sabiduría, pues había aprendido bien su lección.

El viaje de la princesa

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