La sirenita

LA SIRENITA

Conoce el cuento de La sirenita

Hoy te voy a contar el cuento de La sirenita, un cuento clásico con un bonito mensaje.

En alta mar el agua es tan azul que se podría confundir con el cielo, y clara como el cristal; pero es tan profunda, que  jamás podría pescar algo en ese lugar.

Habría que  poner muchas redes juntas para así poder pescar aunque sea unos cuantos peces pues llegarlos a la superficie estaba tan complicado.

Pero en el fondo del mar no solo había arena, también crecían grandes plantas de tallos muy gruesos y sus hojas eran tal ligeras que en cuanto el agua comenzaba a moverse todas las hojas se agitaban.

También  había diferentes peces  de diferentes colores, y desde los más peques hasta los más enorme que podrías imaginar.

Exactamente en lo más profundo de aquel mar se encontraba el palacio del rey del mar.

Su palacio está construido por paredes de ámbar, techo de coral y ventanas de caracoles.

En esos caracoles cada uno tenía una perla que brillaba demasiado, pero alguna de esas perlas un día la ocuparía para la corona de la reina.

Pero el rey de mar ya tenía muchos años que su esposa había muerto, así que el perdía la esperanza de que alguien ocupará una de sus perlas el estaba tan triste que no podía cuidar de aquel palacio.

Pero lo hacía era su mamá era una señora ya muy grande, era muy inteligente pero muy encajosa con los demás, ella cuidaba de sus seis nietas  aunque la más bella era la menor.

Tenía la piel clara y tan suave  como un pétalo de rosa, y los ojos azules como el mar; como todas sus hermanas, no tenía pies; su cuerpo terminaba en cola de pez.

Aquellas princesas se pasaban todo el día jugando en el palacio, el lugar donde tenían destinado para jugar había flores sobre las paredes.

En cuanto ellas habrían las puertas de su palacio entraban los peces a jugar con ellas y ellas jugaban con ellos y les deban de comer de su mano y los acariciaban.

Enfrente del palacio había un jardín lleno de árboles rojos, sus frutos brillaban tanto que los podrías confundir con oro y las flores eran tan anaranjadas que en ocasiones parecían llamas.

El suelo era de arena muy fina desde lo más alto de ese jardín se veía un resplandor azul que hacía que de viera como si el cielo estuviera por encima del lugar.

Cuando no había viento se veía muy claro el sol el cual su vista era tan limpia que la luz que irradiaba era hermosa.

Cada una de las princesas tenía destinado un pedazo de aquel jardín, donde ellos podía hacer lo que más les gustará.

Así que una de ellas le dio forma de ballena, otra forma de cola de sirena y así todas le fueron dando forma a su pedacito de jardín que les tocaba.

Pero la princesa menos solo le dio una forma circular pues lo hizo con las flores rojas que había en aquel lugar ella decía que era el sol.

LA SIRENITA

Esa niña era muy callada y tranquila, mientras sus hermanas hacían fiestas con todo lo que llegaba al fondo del mar de los barcos que andaban por aquel lugar.

Ella solo jugaba con una estatua que estaba dentro del palacio y con sus flores rojas que le gustaban, la estatua tenía la forma de un niño y como estaba echa de mármol era demasiado blanca.

Esa estatua había llegado al fondo del mar por casualidad la princesa más  pequeña era quien la había encontrado y cuando eso paso la limpio con mucha delicadeza y la puso en su jardín.

Junto a la estatua había una planta de enredadera la cual casa que crecía sus ramas se iban acomodando sobre la estatua del niño.

Reflejándose esto en la arena del mar como si las rama de la planta y las raíces de los helechos jugarán unos con otros y se besaran. 

A la princesa le gustaba mucho que su abuela les contará de los hombres que vivían arriba de ellas, así como de los barcos, los animales y las ciudades.

Y todos se preguntarán cómo es que su abuela sabía tanto de eso pues es que cuando ella era joven viajo por todo el mundo en barco.

La princesa se asombraba de como era posible que las flores que estaban arriba tuvieran olores, pues las flores que tenía en ese lugar no olían a nada.

Le sorprendía que le dijeran que los jardines de arriba era de color verde y que los pájaro que vivían en ese lugar tenía unos silbidos hermosos, las niñas querían imaginarselo.

Más no podían pues ellas no conocían nada de lo que había arriba en ocasiones la abuela des decía que los pájaros de arriba eran igual a los peces con los que ellas jugaban pero ellas no lograban entender eso.

Pues los peces de ese lugar no cantaban como su abuela decía que hacían los pájaros, siempre le preguntaban a la abuela que si algún día ellas iban a poder conocer todas las maravillas de las cuales ella les platicaba.

Su abuela les decía que no pues con su cola de sirena no podrían disfrutar de lo de arriba, cada que les contaba ellas le preguntaban si algún día iban a poder subir la respuesta siempre era “NO”.

Hasta que un día lo pensó tanto la abuela que cuando le preguntaron de nuevo les dijo que si les iba a dar el permiso y que ella misma las llevaría.

Pero eso pasaría cuando cumplieran quince años, que ese día iban a poder salir del agua, ver la luna, sentarse en lo alto de los arrecifes y desde ahí ver los barcos, los bosques y toda la ciudad.

Después de la respuesta de la abuela todas se emocionaron tanto que contaban los días para que la hermana mayor cumpliera los quince años.

Pues les había prometido que les contaría con todos los detalles como eran el mundo de arriba, ya que por más que  la abuela les contaba todo ellas querían saber por alguien más como era lo de arriba.

La  más pequeña no le emocionaba tanto pues aún tenían que pasar varios años para que ella pudiera salir del agua.

A pesar de que a la más pequeña aún le faltaban varios años, era la que se mostraba más impaciente por conocer lo de arriba, todas las noches se la pasaba junto a la ventana mirando hacia arriba a lo alto de aquel mar.

Controlaba a los peces que pasaban correteandose agitando sus aletas y su cola, desde ahí veía la luna y las estrellas las cuales siempre contaba y les pedía que le concediera el deseo de cumplir quince años  pronto.

Cuando algo obscuro se tornaba en su vista ella sabía que era una gran ballena o un barco el cual tapaba toda la luz que el cielo le podía regalar al mar.

Ella se preguntaba si los hombres de los barcos sabía que ellos vivían en el fondo del mar, preguntándose también si se  imaginaban lo hermoso que era estar abajo.

LA SIRENITA

Llegó por fin el día que la hermana mayor cumplió quince años por fin lo uso salir a la superficie.

Sus hermanas estaban ansiosas por qué regresará y les contará todo, al llegar con ellas tenía muchas cosas por contarles ellas muy atentas la escucharon.

Les dijo que era el mejor regalo que había podido tener ya que pudo contemplar la luna, la calma del mar y las luces de una gran ciudad.

La cual tenía una gran melodía, que eran los carruajes de las personas las cuales pasaban con tranquilidad, escucho una campana.

Sus hermanas trataban de imaginar todo lo que a ellas les estaba platicando, pero la menos no podía creer tanto así que como cada noche se quedó mirando la ventana para imaginar todo lo que había escuchado.

Así pasó todo un año más; cuando por fin la segunda hermana pudo subir a la superficie, ella nado en todas direcciones y justo cuando salí del mar estaba saliendo el sol.

Eso le parecía espectacular pues nunca había visto tan de cerca que el saliera en su máximo esplendor las nubes no sabía ni como describirlas.

Pues solo había visto que pasaban encima de ella mientas nadaba y las veía de todos colores, eso fue lo que les contó a sus hermanas al regresar.

Al año siguiente le tocó salir a la tercer hermana ella era más audaz por lo que se fue a viajar por el mar hasta llegar a un río en el cual estaba una colina muy verde.

Era un gran bosque cubierto por grandes árboles y pastizales de diferentes tonos de verde, en el había pájaros cantando y el calor de aquel lugar era tan fuerte que la sirena tuvo que volver al agua y seguir nadando.

Llegó a otro punto de la ciudad en la cual había un pequeño chapoteadero dónde varios niños jugaban desnudos ella trato de acercarse a los niños pero aquellos niños se asustaron y salieron corriendo.

Por lo que sólo quedó un perro a su lado y el ladrido de aquel perro asustó tanto a la sirena que comenzó nadar mar adentro.

Llegó el turno de la cuarta hermana, ella no fue tan atrevida pues no sé movió de altamar y dijo que era el lugar más hermoso que había visto desde ahí vio el cielo que jamás había podido observar.

Decía que parece una campana de cristal vio barcos a la distancia que parecían gaviotas y los delfines que jugaban muy cerca de ella, todo esto le parecía maravilloso.

Al año siguiente le tocó salir a la quinta hermana pero justo el día que ella iba a salir comenzó el invierno, por lo cual no podía nadar con tanta agilidad pues había demasiado hielo.

Parecían perlas por lo grande que estaba, ella no tuvo otra opción más que sentarse en un iceberg y ver cómo todos los barcos huían de aquel lugar pues tenían miedo de lo que estaba pasando.

El cielo se tornaba con muchos relámpagos  y truenos, el mar se veía negro y solo lo alumbraban la luz de los rayos, como ya no había más que ver regreso a casa.

Les contó a sus hermanas pero como la mayoría ya habían salido no les parecía tan interesante, pues decían que de todo lo que ya habían visto  y escuchado dónde vivían les parecía mucho más hermoso.

Durante todo ese año que transcurrió en ocasiones las cinco hermanas que ya habían salido a la superficie se tomaban de las manos y andaban hacia arriba solo para admirar un poco el paisaje de arriba.

Cuando por fin llegó el día en el que la sexta sirena podría subir a la superficie la abuela le puso una gran diadema de conchas y tres perlas la cual pesaba mucho.

Por lo que la sirena prefirió dejarla en su jardín y subió a la superficie; al anochecer pues eres algo que jamás le habían platicado de la noche y ella siempre la admiraba desde la profundidad del mar.

Por fin salió y vio que la luna era demasiado blanca ella admiraba la noche cuando de repente vio un barco de tres palos y una sola  vela.

Los marineros de aquella tripulación se veían muy contentos pues tenían música y cantaban alegremente, la sirena le causó tanto asombro que poco a poco se acercó a las ventanas por la cual no veía nada.

Pero las olas le ayudaban y se podía asomar muy poco por las ventanas solo veía a muchos hombres pero entre todos ellos había uno que le llamaba mucho la tensión pues tenía un cabellos muy negro y ojos grandes.

Poco a poco aquel barco comenzó a tomar camino y a alejarse del lugar donde estaba la sirena, pero nadie se imagino que aquella noche caería una gran tormenta la cual hizo que el barco se hundiera, la sirena al darse cuenta se preocupo por aquel joven que le había gustado.

Trato de acercarse lo más rápido pero la tormenta no le ayudaba, poco a poco fue perdiendo el barco de vista y pues no le quedó más que regresar a su casa.

Y cuál fue su sorpresa que el joven que tanto le había gustado estaba cerca de su estatus de mármol al cual se acercó y día a ver si aún podía hacer algo por el.

Lo llevó hasta su jardín y ahí se dio cuenta que aún estaba vivo le ayudo a despertar del desmayó, le dijo que él tenía que salir del fondo del mar pues no pertenecía a ese lugar.

El quedó tan fascinado con la belleza de la sirena que le dijo que no se quería ir de ese lugar pues le gustaba tanto y no quería dejar de admirarla.

La sirena le dijo que no podía quedarse ya que si su abuela lo veía le iba a decir a los tiburones que lo devorarán, así pasaron tres días y aquel joven se escondía entre el jardín.

LA SIRENITA

Al anochecer se encontraban de nuevo, así pasaba el tiempo hasta que el joven le pidió que se fueran a la superficie que el la haría muy feliz, ella sabía que no podía irse pues necesitaba del agua para sobrevivir..

Así que un día se dieron a la  tarea  hablar con la abuela y explicarle todo lo que había pasado. La abuelita lo entendió y dejo que el joven se quedará a vivir en aquel lugar con la condición de que se casara con la sirena el dijo que si y así vivieron felices para siempre.

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